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Personal Sanitario vs Stress

El referente para muchos en cuanto al personal sanitario, (médicos, enfermeras, asistentes, laboratoristas, auxiliaries, etc,) se refiere es  de una persona humana dura, fuerte, sin problemas , poco o nada vulnerable que por lidiar en el mundo del dolor durante su desempeño cotidiano se parapeta y defiende de toda adversidad y negatividad que pudiera generar la realidad circundante y que sin duda es fuente de fuertes cargas de stress .

No para pocos la percepción deshumanizada y deshumanizadora   del personal sanitario les hace creer que somos indolentes ante el sufrimiento del enfermo y  poco sensibles ante la muerte y el dolor, triste apreciación, los que consumimos nuestras vidas en el servicio a los demás para conseguir su bienestar y salud también somos blanco de esa carga o fuerza externa que genera en la persona humana una respuesta física o mental  a la que llamamos estrés  y que a diferencia de muchos en que tales circunstancias puede ser breve, fugaz y pasajera,  en el personal sanitario es mantenida y prolongada.

Los médicos, enfermeras, asistentes, etc., enfrentan las situaciones de stress que genera su profesión en particular con la sumatoria de aquellas que pueden suscitarse en el ámbito personal, familiar, comunitario. Como ven la persona humana  en sus cinco dimensiones: biológica, social, spiritual, psicológica y  trascendental  se descubre vulnerable a las situaciones de stress  entendido como la respuesta a situaciones desafiante o de demandas al cuerpo.

Cualquier situación, pensamiento, circunstancia que genere frustración, inseguridad, estados de ira o nerviosismo genera estrés  y se expresa en diferentes síntomas que pueden exhibir los agentes sanitarios. Semánticamente hablando la palabra estrés viene del griego “stringere” (apretar) y es un término que hace referencia a la presión que ejerce un cuerpo sobre otro, una vez adoptado por la psicología se entiende como los mecanismos de defensa  que efectúa el cuerpo humano frente a situaciones que se perciben como posible amenaza o cambio en  nuestras vidas. Los síntomas pueden ser del área física o psicológica. 

Vale la pena destacar que el estrés se genera en dos líneas, la primera como respuesta a las demandas  y presiones provenientes del  trabajo y su la familia, y otras fuentes externas y las que responden a las demandas y presiones generadas internamente por obligaciones o auto criticas, y estas son auto impuestas.

La experiencia humana vivida sin Fe nos hace estériles, la persona humana que no se acerca a las persona Divina y vivencia su historia desde el encuentro con el creador corre mayor riesgo de ser víctima del stress que la cotidianidad impone, vulnerables somos, el caso está en saber enfrentarlo desde una postura que redime y fortalece. Cuando re direccionamos nuestro enfoque hacia Dios, encontramos consuelo en nuestras tristezas y Fortaleza para soportar.

En 2 Corintios 1:3-4  , 12 :9-10 . Jesucristo nos alienta y dice “no se turbe vuestro Corazón, creéis en Dios , creed también en Mi”. Creer en Cristo no es creer que tendremos una vida sin problemas o que no estaremos abrumados por estrés, sino hace que no sea una tarea imposible y aniquilante. Dos cosas estamos llamados a hacer ,Creer en El, segundo confiar y obedecerle, sus caminos son siempre  los mejores.

La Oración, arma ponderosa que tenemos para lidiar  con el stress .Postrarnos a los pies del  Señor confiados en su gracia y misericordia amorosa nos permite manejar situaciones estresantes de nuestras vidas.

Sirvan también las Bienaventuranzas como soporte a situaciones estresantes en el desempeño laboral sanitario, Jesús no les resolverá las deficiencias, las incomprensiones, los desafíos pero si les da la  certeza del alivio cuando anuncia dichosos los afligidos, porque serán consolados. (Mt 5,5)

-MSc Dr. Rodrigo E. Mallo Condon

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