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¿Qué te aporta a ti la Espiritualidad de las Siervas de María?

La Espiritualidad de las Siervas de María Ministras de los Enfermos te puede cambiar la forma de ver a los enfermos. Lo primero que te debo aclarar es quiénes somos, ya que conociéndonos podrás darte cuenta cómo nuestra espiritualidad te será de mucho provecho y beneficio.

Somos un sueño de Dios que nació en la Iglesia y para el mundo del dolor en un momento histórico cuando la sociedad; no tenía personas calificadas que cuidaran en sus casas y de noche a los enfermos.

Se inició esta increíble obra de servicio el 15 de agosto de 1851 en un barrio de Madrid, España. Y desde ese día nuestra espiritualidad y misión han sido de bálsamo y consuelo tanto para enfermos, familiares y personal de salud. A continuación, te presento las tres características de nuestra espiritualidad y cómo puedes hacerla vida según tu estado y estilo de vida.

1. Contemplativas en la acción

Una de las características de la Espiritualidad de las Siervas es ser contemplativas en la acción. Por lo mismo nuestra vida de oración es muy intensa, dando gran importancia a la oración personal y comunitaria para ser almas de oración al servicio del apostolado, de modo que éste encuentre su fuerza en la contemplación y ésta a su vez estimule nuestro apostolado. Intentamos mantener una unidad entre nuestra vida de oración y la vida apostólica. Y todo fundamentado en una fe viva, que nos hace descubrir a Cristo en el rostro de cada enfermo. De modo que el paso de la capilla a la habitación del enfermo no interrumpe nuestro diálogo con Cristo; le seguimos amando donde y como Él se encuentre, atentas siempre a lo que Él nos pida. Solo con este espíritu contemplativo, nos es fácil asistir al enfermo, cada día con renovadas energías, respetarle, amarle y prodigarle todos los servicios necesarios.

2. Abandonado a la Divina Providencia

Esta segunda característica es ante todo una actitud de confianza en el Señor, semejante al pobre de Yahvé bíblico, que lo espera todo de Él. Actitud que se apoya en la fe, aceptando como venido de su mano todo cuanto acontece en el diario vivir. Conlleva así mismo un compromiso que nos impulsa a ser providencia para los pobres y los enfermos, compartiendo con ellos cuanto somos y tenemos. Una de las dimensiones del que es y se siente “pobre de Yahvé” es confiar en la Providencia Divina. El amor confiado en la Providencia es una transparencia de la pobreza evangélica. De ahí que nuestra fundadora, Sta. María Soledad, impresionada por el amor con que siente la Providencia de Dios se abandona a Él. Este espíritu de confianza en la Providencia de Dios es el alma de nuestro Instituto. Como testamento de despedida dijo a sus Hijas: “Os dejo abandonadas en la Divina Providencia”. Inmersa en este abandono en las manos providentes del Padre, aconsejaba con convicción a sus Hijas: “No tengan pena por nada, pues Dios que cuida de las aves del campo, mejor, mucho mejor cuidará de sus siervas”.

3. Colaboradoras con Cristo y María en la Salvación de los hombres

Para vivir en plenitud la Espiritualidad de las Siervas, María es nuestro modelo en la asistencia a los enfermos. Con su actitud al pie de la cruz nos enseña cual debe ser la nuestra junto a la cruz que es el lecho del enfermo. María, la Madre Dolorosa, de pie junto a la Cruz de su Hijo y Madre de la Salud, obtenida por el sufrimiento y triunfo de su Hijo, nos enseña que todo sufrimiento humano, unido al misterio de la redención obtenida plenamente por Cristo a través de su dolor, se convierte de debilidad humana en poder de Dios. Como María  está al pie de la Cruz en actitud de fe contemplativa, nosotras, Siervas de María, convertimos la habitación del enfermo en un santuario donde Cristo se inmola místicamente, y en donde nosotras ejercemos nuestro sacerdocio común, ofreciendo con El al Padre los sufrimientos del enfermo.

Seguramente te preguntarás

¿Cómo puedo yo,desde mi profesión, estando a cargo de mi familiar o estando enfermo, cómo puedo ser contemplativo, vivir abandonado en la Divina Providencia y ser colaborador con Cristo y María? ¿Será posible?.

Contemplativo en la acción: Sencillo, la clave está en la oración personal. Ella garantiza la auténtica vitalidad de la vida interior. Y sin ella te resultará sin sentido el peso del deber, te será molesto el cuidar a tu familia o llevar la enfermedad que estás padeciendo. De ahí la importancia de lograr la unidad interior entre nuestra fe y hacer, porque de lo contrario todo nos será muy cuesta arriba y gravoso; sin Dios nada valioso y eficaz podemos hacer (Jn 15,5).

Abandono a la Divina Providencia: Confianza, decisión y paz son las claves para vivir en manos de la Divina Providencia, sonará algo sencillo, pero en realidad no lo es, porque nos llevará a una total dependencia de Dios, a dejarlo todo en sus manos, a su tiempo, sintiendo a su vez la presión de lo inmediato, del consumismo. Depositando en las manos providentes de Dios todo lo que somos.

Cooperador con Cristo y María: Ofreciendo todo cuanto haces y tienes por amor a Dios, por la salvación de las almas. Ofreciendo tus guardias, tus servicios, tus cuidados, tu enfermedad y enfermedades tanto corporales como espirituales. Uniéndote así de manera real y actual a la pasión de Cristo.

Como ves la Espiritualidad de las Siervas de María Ministras de los Enfermos te ayudará a que desde tu realidad puedas unirte a Dios y servir a los enfermos que sufren necesitado de asistencia y caridad. Y puedas así transformar vidas.

Sor Ingrid Marie Alicea S. de M.

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