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Ser Sierva de María Ministra de los Enfermos es…

Ser mujer que ha escuchado la llamada de Dios a prolongar la vida de Jesús que pasó haciendo el bien y curando toda dolencia.

Es ser consciente que ha sido elegida por puro amor de Dios; que ha recibido todo gratuitamente y está llamada a darlo Gratis, viviendo los rasgos específicos del CARISMA legado por Sta. Mª. Soledad: Asistencia Esmerada y Gratuita.

Vivir escuchando el “grito” de sus hermanos enfermos, pobres, en soledad y encaminarse a compartir con ellos como lo hizo Jesús: Curando a los enfermos y anunciándoles el Reino de Dios.

Ser mujer consagrada a Dios en la Iglesia, con espíritu evangélico, imitando a Cristo: Virgen, pobre y obediente.

Prolongar en la Iglesia la escena del Calvario y saber estar como María junto a la Cruz, que es el lecho de cada enfermo que sufre.

Ser mujer consagrada es imitar a María, por ellos las Siervas de María tratande ser: Humildes y sencillas; caritativas; serviciales y alegres; prontas al sacrificio. 

Ser mujer consagrada es imitar a María en su entrega, disponibilidad y actitudes de Madre para ofrecer a su Hijo los dolores del que sufre y ser para ellos: Ternura, consuelo, bálsamo para sus heridas y apoyo donde puedan descansar su soledad.

¡¡ES UNA GRAN VOCACIÓN QUE AGRADECEMOS A DIOS!!

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